Un breve recorrido en torno al nacimiento del teatro de corte experimental y su vínculo con los movimientos sociales en Colombia, a propósito del festival Santander en Escena.
Por Cristian Meneses*
| Grupo de teatro "Los Comunes" en una temporada teatral organizada para recaudar fondos para la huelga de trabajadores cementeros durante los años 70. (Archivo del Partido Comunista) |
El teatro independiente nació en Europa a finales del siglo XIX con grupos como el Teatro Libre de Francia, dirigido por André Antoine. En Latinoamérica, los primeros grupos independientes fueron el Grupo Ulises de México, creado en 1928, y el Teatro del pueblo de Argentina, creado en 1930. Desde sus orígenes se caracterizó por diferenciarse activamente del teatro comercial, asumiendo las libertades y dificultades artísticas que esto conllevaba. Al no pretender el éxito comercial, el teatro independiente experimentó con otras estéticas que iban en contra de las tradiciones escénicas, trabajando principalmente con teatristas jóvenes y aficionados. Las viviendas particulares se convertían en lugares para ensayar, los teatros donde actuaban eran pequeños, sin mayores recursos, las escenografías eran sencillas, los experimentos escénicos eran valientes.
Los primeros grupos de teatro independiente de Colombia surgieron en la década de 1950, marcando a una generación de teatristas que vivieron un contexto muy particular. Hijos todos del Bogotazo, experimentaron de cerca la crudeza de la violencia en las ciudades y vivieron la dictadura y caída de Rojas Pinilla. Fueron beneficiados por el nacimiento de las primeras escuelas de teatro —impulsadas, paradójicamente, por Laureano Gómez— y participaron desde el principio de los programas culturales de la recién inaugurada Televisora Nacional. El Teatro Estudio de Cali (TEC) y El búho de Bogotá fueron dos de los primeros grupos establecidos de forma independiente que experimentaban tanto con la dramaturgia clásica como con las vanguardias europea y norteamericana.
| Huelga de trabajadores en Cali durante años 70. (Archivo fotográfico del Partido Comunista) |
Sin embargo, el proceso de teatro independiente en nuestro país tuvo una característica especial: en lugar de surgir como una respuesta contestataria a la tradición teatral y comercial —a la manera de París, Ciudad de México o Buenos Aires—, emergió como una práctica sin oposición para impulsar el arte teatral. A falta de un mundo de la farándula y espectáculo en Colombia, los pintores, filósofos, políticos y literatos incentivaron a una juventud, en su mayoría universitaria, a que iniciara la aventura de un teatro moderno, experimental y de vanguardia.
Posteriormente, la universidad colombiana se convirtió en el eje articulador entre el teatro y la intelectualidad, promoviendo grupos experimentales universitarios y festivales de teatro que caracterizaron la década de 1960. El Teatro Estudio de la Universidad Nacional fue uno de los grupos más destacados de este periodo, por el que pasaron teatristas como Dina Moscovici, Carlos Duplat, Santiago García y Carlos José Reyes, entre otros.
| Huelgas y manifestaciones obreras durante los años 70 (Archivo fotográfico del Partido Comunista) |
La coyuntura política de la nueva izquierda (la Revolución Cubana, el mayo francés de 1968, las protestas contra la guerra de Vietnam, los movimientos estudiantiles, el Frente Unido de Camilo Torres…) envolvió a los teatristas y estudiantes colombianos, quienes entendieron la universidad como reflejo de la sociedad y buscaron cimentar su teatro como una herramienta de organización y lucha. En 1970 se creó la Asociación Nacional de Teatro Universitario en Bucaramanga, agremiando a más de 30 universidades colombianas. De esta manera, se promovieron festivales nacionales e internacionales que cumplían un doble rol: conectaban a los estudiantes con la intelectualidad artística internacional y les permitían generar vínculos con las poblaciones obreras y campesinas de todo el país. Este espíritu renovador del teatro independiente posibilitó la emergencia de un teatro universitario colombiano que asumió sus características de aficionado, no como una falencia, sino como una cualidad particular que los comprometía más con la lucha estudiantil y política que con el desarrollo artístico.
Hoy en día el panorama es diferente. Colombia posee un circuito comercial de teatro soportado en la popularidad de las figuras de las telenovelas. Sus temáticas, más amenas y comerciales, están ligadas a los ratings de televisión. Creo que se ha establecido una nueva condición para que el teatro independiente asuma su historia para renovar sus propósitos.
Los festivales como Santander en Escena son ejemplos y posibilidades de la nueva composición independiente: exigiendo apoyo institucional se establece una labor por formar y consolidar públicos que apoyen una mirada alternativa y más profunda, que logre tocar los conflictos que atañen a las personas y a sus realidades. Para crecer y transformar, el teatro independiente necesita espacios y ojos. Santander en Escena, con sus 11 festivales realizados y el doceavo en curso, es un importante aporte para lograrlo.
Péguese la rodada
Sábado 3 de septiembre en el Museo de Arte Moderno se presentará "Campesinos Armadillos" a las 7 pm
Domingo 4 de septiembre en el Coliseo Teatro Peralta "Bella, un sueño para contar", también a las 7 pm.
| Teatro Matacandelas con "La casa grande" en Satander en Escena 2016 |
Péguese la rodada
Sábado 3 de septiembre en el Museo de Arte Moderno se presentará "Campesinos Armadillos" a las 7 pm
Domingo 4 de septiembre en el Coliseo Teatro Peralta "Bella, un sueño para contar", también a las 7 pm.
* Este artículo está basado en La emergencia del Teatro Universitario Colombiano de 1970, investigación del mismo autor presentada como trabajo de grado. Disponible aquí
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